Es una cita anual que revoluciona aún más si cabe los aledaños de la recién inagurada Basílica que un servidor no puede dejar de fotografiar al pasar cerca de ella ya que -en cierto modo- siento envídia de las decenas de turistas que se agolpan con sus cámaras día si y día también como si de una procesión se tratara.
La Fira siempre se ubica enfrente del templo en la fachada de la Pasión y en ella encontramos todo lo necesario para ornamentar nuestras casas con los típicos adornos navideños.
Desde figuras de pessebre, luces de navidad o los clásicos abetos forma parte de la oferta de la Fira.
Una de las cosas que más me llamaron la atención fué volver a ver después de muchos años algo tan típico de las ferias populares y también de los parques de atracciones como es lo que se llama algodón de azúcar.
Fué verlo y me transportó a mi infancia lo que me llenó de ilusión y al mismo tiempo de curiosidad por ver como el artesano creaba en apenas unos segundos esa esponjosa nube de azúcar de color rosa.
En definitiva es otra buena propuesta para dejarse atrapar por el ambiente navideño que casi con toda seguridad nos evocará a nuestra infancia con los más variados detalles a los pies de la Sagrada Família.













