En esta ocasión se trata de un doble retrato que ha sido posible gracias a la amabilidad del simpático camarero del Cafè de l´Òpera - emblemático y clásico Café de las Ramblas situado -para quién no lo sepa- justo enfrente del Gran Teatre del Liceu.
La otra persona -ausente y pensativa- es un figurante de las Ramblas en un merecido descanso compartido.
