Mientras ese frío se intensificaba con la caída de los rayos del sol, se encendían las luces de los pisos, porterías y de las tiendas. Fue entonces cuando observé que circulaba una transeúnte hacia la panadería y entonces me dispuse a coger con fuerza mi cámara analógica previsualizando lo que era claro que iba a suceder y saqué la fotografía.
Me encantan esos adoquines con formas semicirculares de los que aquí -en Barcelona- ya no los hay.

buena toma desde la entrada a la torre Galata
ResponderEliminarBuena memoria Julio, yo no me hubiera acordado...
ResponderEliminarAl leer tu comentario he recordado la sensación que tuve allí al regresar a Estambul y volver a la misma ubicación.
El lugar era el mismo, estaba de pie ubicado exactamente en el mismo emplazamiento pero la luz ni por asomo era la misma... era otro mes...julio, no febrero y el sol aún brillaba. Si en ese momento hubiera tomado otra foto sin lugar a dudas no tendría la misma magia que tiene esta, al menos para mi.
A veces la fotografía son instantes fugaces que cuando se logran atrapar hacen que nos sintamos extraordinariamente contentos.
Estambul es muy europeo, arquitectonicamente hablando. Ankara en cambio no , es mucho más soviético en algunas cosas y más decadente. y eso que es la capital.
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